La Fragata Negra

economia

EL PEZ QUE SE MUERDE LA COLA

Escrito por barcomoreno 04-04-2012 en General. Comentarios (0)

"El éxito no es permanente, y fracasar no es mortal"

 

Mike Ditka. Jugador, entrenador y comentarista de la NFL.

 

Ayer se presentaron los Presupuestos Generales del Estado en un QR. Sobre si es una decisión acertada o no, mejor leed a mi amigo Pilo (http://pilomartin.tumblr.com/

sobre la materia comunicativa. Aunque me interese, su análisis es muy parecido al mío, así que entraré en materia de opinión con respecto a los presupuestos en sí.

En primer lugar, hay que decir que es muy difícil elaborar unos presupuestos de este calibre. Siempre pongo el mismo ejemplo. Si usted tuviera 10 unidades económicas (miles, millones, centenares de cualquier moneda), y tuviera que repartirlo en, digamos, tres ministerios "básicos" como Educación, Sanidad y Defensa, ¿cómo los repartiría?

 

Seguramente el razonamiento de la repartición tendría su justificación, pero no podríamos contentar a médicos, profesores y militares respectivamente. ¿Dónde reside el problema? Pues en que hay que elegir. La economía es la ciencia de la elección, y en estos tiempos el coste de oportunidad es muy alto.

 

Y si no que se lo digan a los científicos e investigadores de este nuestro país. ¡Qué hipocresía señores políticos! ¿Acaso no les hemos oído decir en más de una ocasión que esto es lo más importante?

 

Sobre si el presupuesto está bien elaborado y repartido tampoco entraré. Los recortes hay que hacerlos, ¿pero hasta cuando? El presidente del Gobierno lo ha planteado (el recorte) en términos de ultimátum: “El ajuste es la única vía para evitar la intervención”. Si lo que teme Rajoy es una intervención como la que han sufrido Grecia, Irlanda o Portugal, debe advertir que, dada la compleja situación de la economía mundial y de los mercados financieros, la austeridad presupuestaria no es condición suficiente para evitarla. La línea que separa a la política de austeridad (la de los recortes) de la intervención, se llama capacidad de crecimiento económico. A todos nos preocupa el déficit (hace unas entradas lo dije); pero implica una contracción adicional del PIB de tres décimas. La experiencia de esta crisis demuestra que los mercados financieros, incluso tranquilizados por la inundación de liquidez (toda la deuda hay que empezar a devolverla en buena parte en 2015), exigen de entrada estabilidad presupuestaria, pero no tardan en argumentar que la incapacidad para crecer impide la devolución de las deudas. Con lo cual el remedio pasa a convertirse en causa de la enfermedad. Es decir, es un pez que se muerde la cola. Si recortamos para evitar el déficit, no crecemos. Y si no crecemos, no generamos lo suficiente como para devolver nuestras deudas. El INE prevé que en lugar de la contracción del PIB del 1,7% prevista de forma oficial, probablemente se llegará al -2% este año.

 

Por eso es vital preguntarse si España tiene alguna estrategia, visto lo visto, para recuperar la actividad y, ya que estamos, el empleo. Más aún sabiendo que en 2013 tendremos que recortar otro 3%.

 

La política de apretarse el cinturón es obligada, estamos de acuerdo. Pero la de reactivación económica es tan esencial que no debería tardar en llegar. Por lo que sólo nos queda preguntarnos: ¿hasta cuando el pez dejará de morderse la cola?

DÉFICIT, DÉFICIT, DÉFICIT

Escrito por barcomoreno 13-01-2012 en General. Comentarios (1)

Hay una forma infalible de acabar con el déficit en cinco minutos. Basta aprobar una ley que diga que cada vez que el déficit supere el 3 por ciento del producto interior bruto todos los miembros del congreso queden automáticamente excluidos de poder volver a presentarse para ser elegidos.

– Warren Buffett

 

Parece claro que, en los tiempos que corren, gobiernos tanto locales como autonómicos y centrales, están obsesionados por una palabra que retumba en sus culpables conciencias como un mal que hay que exterminar de inmediato: "déficit, déficit, déficit". Esa palabra que aparece actualmente en todos los telediarios en boca de políticos y que hasta hace unos años uno recién incorporado al sistema público aún siquiera había oído hablar.

La fórmula, claro está, para paliar ese mal es muy distinta, pero no es el propósito nuestro comentar cuál debiera ser (más que nada, porque no consiste en jugar a ser asesor del señor De Guindos), ni valorar si es adecuada o no. El propósito que le cuento yo ahora a ustedes será, únicamente, explicar de forma muy básica el (posible) por qué de esas decisiones.

Parece que existe un pensamiento común entre las decisiones de los ejecutivos de las autonomías y del gobierno central: la idea de que el déficit es algo horrible si su cuantía se excede y que hay que recortar por donde sea (incluso por donde antes ni siquiera se planteaba), para sanearlo. Incluso donde en campaña electoral se prometía y re-prometía que era algo terrible. Para contribuir a ese saneamiento, existen tres fórmulas:

            -Ingresar más, a través de obtener mayores recursos.

            -Gastar menos, a través de recortes y tijeretazos de Gasto Público.

            -O bien una mezcla de ambas, que es lo más usual.

Puestos a ello, y centrándonos por lógica en las dos primeras fórmulas, expliquemos sencillamente su quid.

 

Pues bien, parece que se ha difundido una norma general entre los políticos, un rumor o una lectura que leerían en alguna revista de algún "gurú" famoso, o se lo hayan mandado de Europa, o se haya visto en un documental histórico, no es el caso, que viene a decir que si subes los impuestos en determinados productos, la recaudación es mayor. Tampoco es propósito nuestro estudiar si esto es, en última instancia, cierto o no.

Lo que sí sabemos es que los productos con curva de demanda inelástica, la mayor o menor subida de sus precios no afecta gradualmente más (o menos) a dicha demanda. Esto es porque, a pesar de que se modifique el precio, el bien o servicio se ha de seguir demandando por los consumidores en su quehacer cotidiano. Pensemos por un instante en la subida de la gasolina, que ya es un hecho en Aragón.

Si sube la gasolina, ciertas personas preferirán coger el transporte público, la bicicleta o directamente preferirán ir andando que coger su coche para desplazarse. Pero piensen en otros sectores, en otra parte de la población. Piensen en los transportistas, taxistas, camioneros, furgoneteros y demás empresas, como las de reparto urgente, así como cualquier medio que use el hidrocarburo de cualquier tipo para desplazarse: aviones, barcos a motor, etc. Ellos han de seguir funcionando sí o sí, al menos hasta que la subida del precio no les ahogue, para que puedan funcionar en sus respectivos objetivos empresariales y existir en el mercado. El taxista no puede trabajar sin su taxi, al igual que el camionero no lo puede hacer sin su camión y el repartidor sin su furgoneta. Ésta es la idea que más se promueve entre los círculos más altos de la esfera política y que, en reiteradas ocasiones, ha traído tan de cabeza a muchos gobiernos. No hay más que recordar las huelgas de camioneros en la frontera francesa hace cuatro años o los habidos en 2003 con los transportistas. Por ello, la subida de este impuesto indirecto específico repercute de manera rápida y directa sobre una demanda que, como hemos aprendido, es inelástica.

Lo mismo ocurre con las tasas al alcohol y al tabaco, también mencionadas en las noticias. Vuelvan a pensar, esta vez en un fumador, y piensen lo difícil que resulta dejar de fumar para él. Los políticos lo saben, y saben de la dificultad que entraña dejar tan nociva sustancia. Una sustancia que, -como también saben los políticos o han oído de otros-, eliminaría buena parte de los problemas sanitarios y económicos del país, pues el tratamiento y cura de esta enfermedad entraña también un elevado coste para la sanidad pública. Como es difícil que el fumador deje de comprar cajetillas de cigarros, la subida del precio ayuda a que lo deje, pues pesa cada vez más a sus arcas privadas y cada cigarro que encienda tendrá dos posibles consecuencias, ambas positivas para la recaudación estatal: una, que el fumador deje de fumar y, aunque no contribuya al pagar el impuesto de la cajetilla, no tendrá que acudir a la sanidad pública para curarse de las múltiples consecuencias dañinas de la nicotina. Segunda, que siga fumando, por lo que cada nueva cajetilla reporte más a las arcas públicas.

En todo caso, y de manera general, el establecimiento de un impuesto indirecto provoca una pérdida de bienestar, palpable para ofertante y demandante.

Trabajemos ahora la parte de "Gastar menos".

Vamos a mencionar, primeramente, la incidencia de una subvención a un bien o servicio.  En ocasiones, las páginas webs de las instituciones ofrecen un completo desglose por nivel de administración (federal/central, estatal y local). En otras, la mayoría a nuestro juicio, no es así. Es raro encontrarse un desglose en el que se combine el nivel industrial y estatal. Encontrarse con casos como la de las ayudas económicas a colegios elitistas de Cataluña, impacta más cuando se conoce que cuando se comprende. Probablemente, conocer que existen ayudas a colegios privados en el que sólo pueden acceder niños que cuentan con unos padres de elevado patrimonio, causa rechazo y amargor político. Comprender el por qué de otorgar esas ayudas es otra cuestión. También podíamos achacar a la ciencia probabilística el argumento que reza: "quizá ellos no les haga tanta falta como a otros niños". Es juicio del lector conceder la razón a una u otra.

En todo caso, no recibir la subvención que antes sí recibías incide en el mercado, determinando en la mayoría de los casos una acción para suplir la no-recepción de esa ayuda. Si antes cubrías todo o parte de tu bien o servicio con monto público, al no recibirlo se ha de suplir, bien por la vía de repercutir el precio al consumidor, bien de no prestar el mismo servicio (se puede decidir no prestar el servicio, pero también se puede ofrecer una merma en la calidad), dicha carencia, con lo que el impacto es en ocasiones muy profundo.

Por último, las exenciones, tan bienvenidas y necesarias a veces, tan aleatorias e injustas en otras, también comprenden una alteración en el mercado en el que se percibían, pues es un dinero que va a dejar de percibirse o, en este caso, no se podrá descontar de una declaración.

En resumen, leer en estos tiempos la prensa diaria y poder compararla con lo que estudié en su día en clase es, después de tantos años, hasta reconfortante desde el punto de vista del alumno. La incidencia y el papel de los gobiernos en los mercados, la alteración de los precios y la respuesta de los demandantes y oferentes a ello es, sin duda alguna, recordar la magnitud e importancia de la microeconomía. Conocer cómo funciona y cuál es el propósito de cada una de las acciones que desde el poder estatal se han de tomar, ayuda a comprender el sistema y otorga más claridad al, -ya de por sí-, complejo mecanismo de funcionamiento en el que estamos instalados. Estar preparados nos ayuda a ser críticos y, en ocasiones y por qué no, un poco escépticos.

El problema Valenciano

Escrito por barcomoreno 05-01-2012 en General. Comentarios (0)

Es curioso las paradojas que nos trae la ciencia probabilística a las noticias políticas de nuestro país. Probablemente haya sido éste, el azar, quién sabe, quién haya puesto de moda a la Comunidad Valenciana en estos últimos días. Por un lado, el ex-presidente Camps está declarando por el asunto de sus trajes que tanto confirmaba que se pagaba él mismo y por otro, lo que ocurrió anteayer. La Generalitat se ha visto obligada a recurrir a la ayuda de Papá-Estado para poder cubrir un vencimiento de deuda de 123 millones con el Deutsche Bank.

Había una manifestación previa de esta crisis de liquidez: el lanzamiento de 1.800 millones en bonos y sólo colocados 1.058. Normal, teniendo en cuenta la pésima calificación de rating que tiene la comunidad autónoma más endeudada de España (19,9% de su PIB).

El grave problema de tesorería que afronta el sucesor de Camps, Alberto Fabra, no es de naturaleza muy distinta al de sus colegas. La diferencia es de volumen y de tiempo (al encararlo). La lentitud, como muy bien ustedes saben, se paga muy caro en finanzas, porque no hace más que hacer más grande la bola de nieve con la que se corre colina abajo.

Las farmacias ya tienen impagos y los sueldos de los funcionarios están al borde del colapso. Diez días después de aprobar los presupuestos para 2012, aumentaron los recortes 1.000 milloncejos más. La culpa, esta vez, no pueden echarla a una supuesta herencia presupuestaria fatal, pues coinciden heredante y heredado. Sólo les queda echársela a la previsible coyuntura económica, que alumbra la secuencia lógica según la cual, a menos ingresos e igual o mayor gasto, corresponde mayor déficit.

Por eso no es ajeno -o por infortunio del azar- que la Generalitat esté de moda, porque la mala gestión (inversiones disparatadas -como el aeropuerto de Alicante-, las entidades financieras tóxicas cuyas sedes han emigrado -Bancaja- y algo más), y la presunta corrupción que se enjuicia, son -siempre probablemente-, incompatibles con el buen manejo del erario público.

El gobierno de Fabra minimizó, como no podía ser menos, el alcance de las operaciones, argumentando que eran de trámite. Perdónenme que humildemente les diga que la excusa flojea. Si el Gobierno debió acudir en socorro de Fabra por una operación de 123 millones, era porque la Generalitat no podía responder por una deuda tan escasa, porque apenas puede nada. Y su margen se estrecha.

Ojalá no fuera así, pues la calidad de su gestión y el valor de su deuda -casi bono basura como ya les he dicho- no estarían en entredicho, para alegría de todos los españoles, garantes internacionales de cualquier error interno. Por eso conviene instaurar un sistema mancomunado de control (alerta y corrección) de los presupuestos autonómicos similar al europeo, como avanzó ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos. Cuenta con cobertura para ello: una sentencia del Constitucional del 20 de julio pasado, a raíz de un recurso del Parlamento de Cataluña contra la Ley General de Estabilidad Presupuestaria y otra norma complementaria, que avala que el Estado pueda imponer límites al gasto público de todas las Administraciones públicas.

Por eso, en estas y otras cosas, no hay nada que pueda dejarse al azar.

RENTAS per CÁPITA, COSECHAS Y VUELTA AL MISMO TEMA DE SIEMPRE

Escrito por barcomoreno 14-12-2011 en General. Comentarios (0)

El sistema de gobierno que mantuvieron los reyes españoles de la Casa de Austria durante el siglo XVII, es el absolutismo. La tarea de decidir personalmente sobre todos los asuntos sin intervención de los súbditos era tan abrumadora que los monarcas del siglo XVII, (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), delegaron el poder en validos o privados. El valido era un gobernante por delegación real que se interponía entre el monarca y las diversas instituciones, llegando en muchas ocasiones a tomar las decisiones por la incapacidad manifiesta de los soberanos españoles. De esta época se dice, comienza la decadencia política y económica española que, para muchos, no termina hasta casi terminar el s.XX.

 

Ayer se publicaron los nuevos datos de renta per cápita en Eurostat. El primer lugar del ránking vuelve a ser, y esto no es sorpresa, Luxemburgo. Le siguen Holanda y todos los países nórdicos.  La renta per capita de los españoles se ha seguido degradando en 2010 en comparación consigo misma, pero también, y esto es aún más preocupante, respecto de la media europea. Lo curioso es que estamos tres puntos por debajo de Reino Unido y a muy escasa diferencia de Francia.

 

Nos hemos situado ocho puntos por debajo de la media de los 17 países de la eurozona y exactamente en el promedio de los 27 de la UE. Al inicio de la crisis, en 2007, la riqueza per capita había convergido al alza, al situarse en el 105% y aún mantuvo el año siguiente un resultado superior al promedio, el 103%. Solo Grecia e Italia han exhibido peor recorrido. Por un lado, los países más prósperos (los nórdicos como he dicho) resisten mejor. Por otro, los recién llegados del Este han aprovechado bien las ayudas europeas y los incentivos a su modernización.

 

Pueden consultar los datos de eurostat aquí: http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_PUBLIC/2-13122011-BP/EN/2-13122011-BP-EN.PDF

Sepan ustedes que sólo los economistas demagogos y periodistas de pacotilla no relacionan estos datos con un buen indicador del distribuidor de la renta. No tiene sentido sacar conclusiones sólo con una ratio que divide el PIB de un país entre su número de habitantes. Es demasiado simplista. Vuelvan a pensar en el caso de Luxemburgo o el de Qatar, tercero en 2008.

 

Probablemente las explicaciones del específico retraso de la economía española son evidentes y nos lo sabemos todos: la enorme tasa diferencial de paro y la brutal contracción del sector de la construcción, otrora motor del crecimiento. Lo peor es que todos los organismos serios de economía (los pocos que hay), afirman que la destrucción de empleo continuará en 2012 y que la tasa de paro superará el 22%.

La virtualidad de estos sombríos datos estriba en enmarcar el escenario sobre el que debe actuar la política económica del próximo Gobierno. Al igual que el Ejecutivo cesante, se enfrentará a una compleja cuadratura del círculo, debiendo al mismo tiempo sanear las finanzas públicas -para lo que resulta indispensable reducir el déficit- y relanzar el crecimiento. Para ello conviene aumentar el gasto productivo y la inversión pública. Si es cierto que ambas recetas son contradictorias entre sí, también lo es que algunos Gobiernos temen ceder su asiento por no ser valientes en tomar las medidas adecuadas.

En otro cambio de tercio, ayer vi el programa de Jordi Évole en youtube "Cosechando subvenciones", en una clara polémica del líder de CiU sobre ciertos jornaleros andaluces. A mi respecto y, considerando que no quiero estropear el visionado de aquel que no ha sido su espectador, aconsejo humildemente a la Junta de Andalucía tres cosas:

            -En primer lugar es urgente solucionar los problemas en la calidad y asignación de capital humano. Me explico: es imposible conseguir modificar un modelo en el que el abandono temprano del sistema educativo alcanza al 37,5% en Andalucía (44,2% en varones), frente a un 14,4% de UE-27. Si los incentivos de un modelo productivo basado en la construcción favorecieron el abandono escolar, hay que intervenir en esos incentivos perversos. Educación. La de veces que lo repetiré...

            -En segundo lugar, es necesario asegurar una mejor distribución de la renta de manera que los frutos de la inversión en capital humano recaigan sobre el mismo capital humano, generando los incentivos justos para una retroalimentación de este proceso. Vamos, vigilar las subvenciones a la tierra agraria. Igualdad.

            -Por último, se debe consolidar un modelo productivo medioambientalmente sostenible, que se fundamente en fuentes de energía renovables y que sea capaz de generar producción reciclable. Investigación.

Aunque estos desafíos parecen complejos y difíciles de alcanzar, lo cierto es que la economía andaluza, al igual que la mundial, han agotado sus opciones de elección y sólo les queda, en distinto grado, comenzar a construir un modelo de largo plazo. La historia se repite: quién más tarde comience, más retraso cargará consigo en la historia de la economía y del mundo. Algo que ya nos ocurrió hace cuatro siglos.