La Fragata Negra

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A PROPÓSITO DE LOS JUECES

Escrito por barcomoreno 31-03-2013 en General. Comentarios (0)

Ésta entrada viene a raíz de lo publicado por mi novia en su blog, http://jetlagnotes.blogspot.com , muy recomendado, y quisiera dar mi valoración porque el tema creo que lo merece.

En mi opinión Teresa tiene razón, la organización no debería descuidar a sus jueces. Creo que unos jueces que no vayan siquiera sin saber cómo es un debate de competición puede desvirtuar la competición, y considero que lo que da calidad a un torneo son los jueces. Así de simple. Cada torneo tiene la final que se merece, y buena parte de culpa la deberían tener los jueces.

Éstos deberían saber que hay turnos y existen unas reglas, y que hay que respetarlas. AHORA BIEN, no debemos olvidar el fin último del debate de competición: convencer con la verdad. Cuento que cuando estuve en el club de debate de la Universidad Pablo de Olavide, no canso de repetir que en ocasiones ensayábamos con Concha, la simpática limpiadora. Una mujer luchadora y que ha trabajado toda su vida, curtida en las batallas que dan los años. Y Concha dirimía el ganador. Y puedo asegurarles que Concha no solía equivocarse demasiado desde un punto de vista profesional.

Si el juez es inexperto en debate, lo será en otra cosa. Es una persona y su criterio, al igual que el del juez experto, es subjetivo. Es más, es una simple persona. Y si no ha visto un debate de competición en su vida, no lo ha visto para ninguno de los dos equipos. Este hándicap también debería de formar parte de la estrategia de los clubes, y hay que saber adaptarse a ello.

Puede que distorsione un resultado, claro. Pero si no le hemos convencido a él, difícilmente lo haremos a otros. Yo ensayaba con mi abuela, hasta que se enteraba de las dos posturas. ¿Seríais capaces de convencer a una masa numerosa de personas? Los debatientes no están al servicio de un jurado, si no de la sociedad. El día que olvidemos esto no tendrá sentido debatir. A menos que seamos coleccionistas de premios de metacrilato.  

ENCRIPTACIONES, LENGUAJE Y COMISIONES

Escrito por barcomoreno 24-09-2012 en General. Comentarios (1)

En la Segunda Guerra Mundial, los Aliados echaron mano de indios nativos navajos para encriptar los mensajes que sus tropas usaban en combate, con el fin de que los alemanes no pudieran descifrar el lenguaje y tomar ventaja en la contienda.

Desde los tiempos de J. Edgar Hoover (“Prefiero tener a Edgar dentro de la tienda meando hacia fuera, que fuera de la tienda meando hacia dentro”, definió lapidariamente el presidente Lyndon Johnson), el FBI ha evolucionado que es una barbaridad. Aunque los navajos siempre fueran una opción. Ahora, para que sepan ustedes, se dedica también a perseguir con ahínco los fraudes financieros. Es normal, está muy de moda y, además, ayuda a "humanizar" a la institución. Recientemente, después de duros meses de trabajo, consiguió descifrar el código que utilizaban algunos bancos villanos para manipular la compra de deuda municipal estadounidense. Según los investigadores federales, ante economistas de las universidades más prestigiosas, los bancos acusados “hablaban en código, como la mafia o los traficantes de droga” para acordar los precios, manipular las subastas y engañar a los ciudadanos. La agencia ha detenido a tres empleados del banco suizo UBS y otras 19 personas están sometidas a investigación. Aseguran que Bank of America y JP Morgan Chase también están en la pomada. El FBI debería publicar el código, para que los contribuyentes se hagan una idea de la imaginación desplegada por los empleados defraudadores para burlar la vigilancia de las autoridades financieras. Pero no lo ha hecho y, viendo el argot que usan los narcos y delincuentes, imagine usted la complejidad. Con el FBI no han podido.

Algo no cuadra. De todos es famoso la utilización de tecnicismos hipotecarios y lenguaje ilegible financiero para disfrazar condiciones y comisiones, pero ¿de verdad necesitan los bancos e intermediarios financieros un argot o lenguaje encriptado para ocultar sus intenciones? ¿El lenguaje bancario no es lo suficientemente críptico como para despistar a los agentes de la ley y el orden? Si se han inventado un idioma propio para acordar los precios y burlar el mercado, debe ser extremadamente difícil de descifrar. Como para que lo analicen los lingüistas del Instituto Tecnológico de Massachussetts o de Harvard. Imagínense ustedes con una persona normal de la calle.

En España es bien afamado el caso de las preferentes. Vendiendo este paquete bomba dinerario a personal analfabetamente financieras y sin posibilidades de contratar a un "traductor". Y eso que no están en euskera (también utilizado en la IIGM) ni en indio navajo, sino en la misma lengua de Cervantes. Puesto que el FBI ya ha conseguido lo más difícil y dispone de la decodificación del lenguaje metabancario, podría ayudar a los consumidores españoles a descifrar el contenido de contratos e hipotecas, la letra pequeña de los préstamos y la interpretación de las comisiones bancarias. Todas legales, por supuesto, pero enigmáticas. Los clientes llevan decenios intentándolo y no lo han conseguido. Habrá que ser del FBI para entenderlos.

DEL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

Escrito por barcomoreno 26-07-2012 en General. Comentarios (3)

"Para enfrentarse al temor ha de convertirse en el temor.

Dígame señor Wayne, ¿de qué tiene miedo?"

Extracto de la película, Batman Begins (Christopher Nolan, 2005)

 

Cuando hablo con oradores iniciados siempre logro sacarles que lo que más les echa para atrás al hablar en público es el miedo.

El miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, incluido por supuesto el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Está relacionado con la ansiedad, el desconocimiento y la incertidumbre.

Sigmund Freud estudió el miedo. En su "teoría del miedo", el psicoanalista más famoso de todos los tiempos, concluye que el miedo existente corresponde a un conflicto básico inconsciente y no resuelto. En el caso de Batman, murciélagos. En el caso de los oradores, al ridículo.

 El temor al ridículo es una experiencia frecuente en la vida de muchas personas. Frente a esta sensación nos quedamos paralizados, nos ruborizamos, tratamos de disimularlo y en ocasiones hasta hacemos cosas más ridículas para evitarlo. El temor a que los demás nos juzguen mal, se burlen de nosotros o nos tomen por tontos, no sólo resulta infundado, ya que la mayoría de las veces sólo está en nuestra mente, sino que además puede limitar seriamente nuestra existencia y paralizar lo mejor de nosotros: lo que surge naturalmente de nuestro interior.

Esta actitud infantil sólo perjudica. Quien teme al ridículo o a quedar mal ante los ojos ajenos y por ello renuncia a menudo a ser fiel a sí mismo y a las iniciativas que le vienen a la mente o surgen del corazón, suele observar con amargura cómo muchas de las ideas, palabras o acciones que se abstiene de exponer a los demás, son manifestadas por otras personas generando el beneplácito de quienes los escuchan. ¿Quiere quitarse el miedo a hablar en público? Pues hable en público. Siempre pregunto: ¿Cómo se quita el miedo a las montañas rusas? "Subiéndose en ellas", me responden todos. Pues es lo mismo. Sea voluntario, levante la mano cuando haya que hacer ejercicios, afronte su temor y sea usted mismo. Al principio lo hará mal, se verá ridículo y pensará: "¿cómo he podido hacer esto?".

Una vez quedé con mis amigos para echarnos unas risas viendo nuestros vídeos de comunión en cintas VHS. Imagine nuestras reacciones al vernos en la pantalla. Ahora sigo viéndome, y aún tengo cosas que mejorar. Pero conseguí lo que por aquel entonces ni se me pasaba por la cabeza: afrontar mi miedo.

¿Se atreve?

 

UNA SIPA CORDOBESA

Escrito por barcomoreno 24-04-2012 en General. Comentarios (1)

La semana pasada asistí a la VII edición de la Simulación Parlamentaria Andaluza, celebrada por vez primera en Córdoba. En los años anteriores se había venido celebrando en Ronda, pero los problemas con los proveedores y la logística han propiciado este cambio.

 

En mi opinión, a la SIPA le ha venido bien el cambio de sede. En todas las seis SIPA´s a las que he ido, la organización se había visto afectada gravemente porque los diputados iban menguando su presencia en el parlamento a medida que avanzaban los días de la simulación. No ha sido el caso. También se había ido perdiendo la cordura y la seriedad de la que en un principio se apostó, algo que se ha recuperado en esta. Es cierto que Ronda escondía una belleza distinta de lo que tiene Córdoba, pero la esencia se ha respetado.

 

Desde aquí quiero felicitar a Alejandro Ibáñez y su equipo ante ese cambio a mejor. Sobre todo porque conozco de las adversidades a las que se han tenido que enfrentar.

 

Probablemente la SIPA ha pasado de ser un encuentro de política con muchas figuras de oratoria, a un encuentro de oratoria con pocas figuras políticas. Me explico. En las primeras ediciones, se encontraban personas como Alejandro Huertas, Paco Valiente, Alberto Mateos, Alberto Mayoral, Fernando Giménez-Alvear, Antonio Martín, Fernando Suárez, Katherine Menéndez, Yago de Marta, Jordi Graupera, Jose Gracia y un montón más de excelentes oradores. Se trataba de un encuentro de política, en la que oradores iban a jugar a ser diputados. Ahora, las figuras de retórica, aunque presentes, se han visto menguadas; y su fin ha cambiado de ser político a comunicativo. No es un cambio a peor, ni mucho menos. Es un cambio de esencia, y eso se nota cuando charlas con la gente. Se habla más de oratoria, que de política. En las conversaciones está más presente la economía y la elección pública, que la Política en sí. No es, repito, peor. Si no distinto. Los temas, al igual que la situación del país y sus gentes, han cambiado.  Por eso no dejo de ir a las simulaciones parlamentarias, porque se encuentra uno a gente muy interesante.

 

Y entre todos esos cambios surge la figura de mi Teresa Espadafor, galardonada con el premio a la mejor oradora, para inscribir su nombre en tan insigne "Hall de fama". ¿Qué más puedo decirte cariño? Estoy muy orgulloso de ti. Sigue trabajando (y leyendo).

 

Ahora queda que la SIPA VIII mantenga el espíritu recogido por esta edición y pula el resultado para hacerla, más aún si cabe, mejor que su predecesora.

 

 

A PROPÓSITO DE LOS ÍTEMS

Escrito por barcomoreno 14-02-2012 en General. Comentarios (1)

Acabando #conacento3 (www.debateconacento.com) me viene a razón escribir estas palabras para aquéllos capitanes de institutos que vinieron a mí preocupados de su puntuación de ítems.

Me decían: "tengo a los chicos desmoralizados, le habéis dado muy pocos ítems". A lo que yo les decía: "Tranquilízalos, los ítems no son un buen reflejo de cómo ha ido el debate". Ni siquiera marcan en algunos casos quién gana y quién pierde. Los jueces de un debate toman su decisión en base a esos ítems, pero son orientativos. Es cierto que para dirimir los cruces de cuartos de final se usan los ítems, pero prometemos seguir explorando las posibilidades que lo hagan -no más justo, porque de eso ya se encargan las victorias-, pero sí más preciso.

Para ganar un debate tiene que convencer al juez. Tenemos la profunda convicción de que un debate no se gana por ítems, si no por convencer al juez. Conocer cómo es el juez, qué le gusta y a qué se dedica es, como habrán supuesto, fundamental. Y a estas alturas hay que decir que, ante todo, son personas y, por ende, falibles que toman decisiones subjetivas. Eso sí, seleccionamos a los jueces de cada torneo porque confiamos en su neutralidad y porque juzgarán acercándose lo máximo posible a la objetividad. Por su experiencia y por su buen criterio. Intente informarse antes siquiera de acudir al torneo, por quiénes serán los jueces. Cuando vaya a debatir, hable con ellos y sea simpático. Son personas, no máquinas inaccesibles.

Pueden ser expertas en el tema, expertas en comunicación o personas que no tengan ni idea ni de lo uno ni de lo otro. En ciertos torneos, el jurado que toma la decisión de la victoria de un equipo sobre otro son responsables de selección de personal. Nosotros no somos muy amigos de esto. Recuerdo que en las sesiones formativas de la Universidad Pablo de Olavide, usábamos a una jueza tremendamente buena: Concha, la simpática limpiadora. Concha es una mujer más bien cincuentona, que toda su vida ha estado trabajando muy duro. Conoce cada rincón de la universidad y hace el trabajo más limpio de todos. La invitábamos a última hora a nuestros debates de preparación para juzgar, y luego ella nos decía qué equipo le había convencido más. Y créannos cuando les aseguramos que Concha no solía fallar en su veredicto. Einstein afirmaba que si lo que "tratábamos de explicar no es capaz de entenderlo nuestra abuela, es que no lo habíamos estudiado bien". A veces los debatientes se empeñan en complejos argumentos, inefables razonamientos y tecnicismos inescrutables. Hágalo sencillo. No hace falta complicarse tanto.

No nos desviemos. El juez es una figura imprescindible en el debate de competición, mucho más incluso que en eventos deportivos donde se aplican una serie de reglas y penaliza cuando es necesario. El rol del juez del debate es determinar el resultado del mismo. En los eventos deportivos se influye en el resultado y, a pesar de que un equipo haya jugado mejor que otro, el resultado se decide por los goles que se marcan, las canastas que se encestan o los sets que se ganan. En el debate no es así: en el debate de competición gana quien mejor haya defendido la postura y eso, a pesar de tener que basarse en los malditos ítems, suele ser un criterio y una valoración que, repito, son subjetivos. La mayoría de las veces los jueces –al igual que los árbitros deportivos-, suelen ser objeto de feroces críticas. No obstante, los debatientes han de tener en cuenta la dificultad de juzgar un debate. La labor del juez es complicada en la manera en que no basta con poner una simple nota a cada equipo (que también), sino de otorgar o no la victoria y saber retroalimentarla adecuadamente. Bien porque los argumentos han sido mejores, bien porque la forma de decirlos ha sido mejor, o bien por ambas cosas. Se ha de medir el “fondo”, la “forma” y el "modo". Y hoy por hoy, nos guste o no, eso es un criterio de percepción subjetiva. Porque no deja de ser, repetimos, un ejercicio de comunicación.  

Cada torneo tiene la final que se merece, y ésta ha sido digna de las grandes ocasiones. Hagan escucha activa de los feedbacks, capitanes. Probablemente sea, sin duda, el mejor consejo para ser cada vez un poquito mejores.