La Fragata Negra

Cine

DE POR QUÉ NO VOY A VER “INTOCABLE” AL CINE

Escrito por barcomoreno 13-06-2012 en General. Comentarios (2)
 
Creerá usted verdaderamente, que el hombre puede volar”.
 
Campaña de publicidad de la película Superman (1978)
 
Después de una insistencia en ocasiones inescrutable, de amigos recomendándome la película; y tras explicarles el por qué pausadamente, quiero recoger aquí mi posición oficial de por qué no voy nunca a ver al cine películas como “Intocable”.
 
En primer lugar, he de decir que “Intocable” debe ser un buen filme, no lo dudo. Es una de esas obras que merece la pena visionar. Que algún día me tocará ver. Me la han recomendado varias veces y quiero verla. ¿Es cuestión de dinero entonces? En parte, pero no exclusivo.
 
He de decir al lector que no me conoce, que no soy cinéfilo. No soy un enfermo del cine que ve dos o tres pelis por día. No, no lo soy. Pero lo que sí soy es una persona que ha bebido del cine clásico y de las películas setenteras y ochenteras que marcaron época, condicionaron mi adolescencia, y asentaron las bases de muchos géneros. Entre ellos: aventuras, ciencia-ficción, intriga y fantasía. En otras palabras, que tengo cultura cinematográfica. Que he visto (varias veces por cierto), Ciudadano Kane, Casablanca, Con la muerte en los talones, Lo que el viento se llevó, Psicosis, Érase una vez en América, La ventana indiscreta, El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares, La venganza de los Siete Samuráis, Metrópolis, Tron, Blade Runner, Superman, Kramer contra Kramer, Pulp Fiction, Días de vino y rosas, Love Story, la trilogía de El Padrino, la trilogía Indiana Jones (la cuarta no existe), Alien, Tiburón, TODAS las de James Bond,  Los Goonies, Encuentros en la tercera fase, E.T. el extraterrestre, 2001: Una odisea en el espacio, La naranja mecánica, Drácula, La vida de Brian, Fuga de Alcatraz, Annie Hall, y por supuesto la insuperable e indiscutible saga de Star Wars. Y probablemente, trescientas películas más. No, no exagero. Incluyan también las imprescindibles de las dos últimas décadas (pocas, pero algunas hay).
 
Considero que no haberlas visto es un factor muy negativo para que usted y yo podamos tener una conversación. Una conversación decente, quiero decir. Profunda. Al igual que tampoco podríamos tener esa conversación profunda si usted no ha leído ciertos libros. O peor, haya leído pocos. Porque es cultura en estado puro, al igual que es admirar una escultura, un buen diseño arquitectónico, una pieza musical o una fotografía. Y no tener cultura, y no querer tener mayor cultura es un síntoma grave. Del por qué ciertas películas su visionado es obligatorio es otro tema, del que también tengo mis razones, claro. Pero las dejaré para otra entrada.
 
En esta entrada tengo que decirle que no voy a ver Intocable al cine, no porque no sea mala, sino porque no merece la pena gastarse el dinero de la entrada para una película que no aprovecha las condiciones visuales y auditivas que experimenta el cine. En ese tipo de películas, las imágenes no sorprende verlas tanto en la gran pantalla, como verlas en la tele de tu cuarto. Lo que transmite es prácticamente igual. En ese tipo de películas, el sonido (que se reduce a diálogos en muchos casos), dan lo mismo (o la diferencia se aprecia muy poco), oírlos en Dolby Digital Surround EX 10.1 Experience, que en el estéreo de la tele de tu salón. En este tipo de películas, la sensación de genialidad fílmica y originalidad da lo mismo sentirla en la butaca que en el sofá de tu salita. Por eso no merece la pena verlas en el cine. Por eso no voy a ver pelis como “Intocable” (a pesar de reconocer que debe de ser una buena película), y sí voy a ver “Los Vengadores”, “Misión Imposible 4” o incluso la deficitaria “Men in black 3”.
 
Porque visualmente merece la pena, y porque auditivamente también. Aunque cinematográficamente lo sea menos, pero las puedo disfrutar igualmente -o de manera muy parecida-. en el sofá de mi casa.
 
Así que amigos míos, y sobre todo novia mía, sigan absteniéndose de invitarme al cine, -otra cosa es que me inviten a la entrada-, porque, agradeciéndoselo mucho, no voy a querer ir.
Saludos.

El carpintero que se hizo arqueólogo y contrabandista espacial

Escrito por barcomoreno 31-05-2008 en General. Comentarios (0)

Ya no quedan personajes como él. Cuando, tras casi dos décadas lo dábamos por retirado, desempolva el sombrero y saca brillo al látigo para estrenar en el cine su cuarta, y tal vez última, aventura.

Tengo puesto el tono con la musiquilla en el móvil. Me sonó en el bus, y dos hombres que estaban a mi derecha comenzaron a tararearla. ¡Si es que no falla!

Indiana Jones vuelve a los cines con su cuarta entrega la semana que viene. El reino de la Calavera de Cristal es un guiño al cine de aventuras de los ochenta, para Harrison Ford, el género que más le gusta. A sus 65 años, él y su alter ego vuelven a meterse en la piel del arqueólogo que en sus ratos libres busca reliquias. Quién le iba a decir a este carpintero americano que seria protagonista de dos de las sagas más importantes de la historia del cine: Star Wars e Indiana Jones, y que a su vez lideraría el cartel de películas tan dispares como El Fugitivo, A propósito de Henry o Blade Runner.

Diecinueve años han pasado desde su última cruzada (que lleva, sumando todas, siete Óscars, entre ellos, mejor banda sonora para el MAESTRO Williams), y eso pasa factura. El actor ha tenido que echar tres horitas diarias en el gimnasio, y una dieta a base de proteínas que hizo temblar a su agente de seguros.

Ambientado en la década de 1950, Jones conoce a Mutt, un joven rebelde que le propone un trato: si le ayuda a resolver un asunto personal, le facilitará un descubrimiento muy espectacular de hace quinientos años: la calavera de cristal de Akator, una reliquia azteca con poderes sobrenaturales. Viajan a Perú, pero varios agentes soviéticos (entre ellos una irreconocible Cate Blanchett) quieren hacerse también con la calavera, y ahí surgirá el conflicto (típico argumento del doctor Jones).

Antena 3 se ha hecho con los derechos de completar la tetralogía en 2010 y, de momento, tendremos que conformarnos en la pequeña pantalla con la trilogía que ofrece dicha cadena. Esperemos que los abusivos cortes de publicidad no abusen y en lugar de ver entre los anuncios algo de película, que sea al revés.  Por cierto que en este tema la Unión Europea ha tomado cartas en el asunto  y ha dado un tirón de orejas a las cadenas íberas: les ha prohibido dar más de 12 minutos de anuncios por hora emitida, bajo imposición de multa. Veremos si dicha multa supera en cuantía a la amortización de tres anuncios, porque si no, poco cambio habrá. Así, el cine no se disfruta. El baño o recoger la mesa seguirán siendo nuestro refugio, y si no, siempre queda el zapping. También van a ofrecer durante toda la semana episodios de los Simpsons que tienen al menos una secuencia calcada a alguna de las tres películas emitidas hasta la fecha (estad atentos, hay un montón de ellas).

Pero a pesar de las disparidades, os recomiendo que no os perdáis esos tres filmes en estos días y que vayáis a ver el cuarto en cuanto podáis, que seguro merece la pena. No sabremos si habrá un “Indy 5”, pero si lo hay, que no tengamos que esperar otros 20 años más, señor Spielberg.   De todas formas, muchas gracias por hacernos disfrutar.