La Fragata Negra

UNA CARTA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Escrito por barcomoreno 08-10-2012 en General. Comentarios (0)

Querido presidente:

Antes me preocupaba la clase política. A la que usted pertenece desde hace tanto.Veía sus declaraciones, criticaba y (muy pocas de las veces), le alababa en decisiones difíciles cuestionadas por una mayoría que se cree Ministro. Ahora ya no tanto. Según una encuesta realizada por Metroscopia en el diario El País, que seguro que alguno de sus asesores le ha pasado, el 91% de los encuestados cree que va a haber más manifestaciones masivas. Un 84% cree que va a aumentar la inseguridad ciudadana. Un 79% que se van a producir protestas violentas, asaltos a comercios (64%) o boicoteos a bancos (61%). Y aunque la mayoría cree en la ley, tres de cada diez personas ya no lo ven como la barrera ante la que siempre hay que detenerse. No he ido a las manifestaciones, para serle sincero, pero eso no significa que no comparta el malestar.

Esa es la España que tenemos hoy en día. Una España que no confía en su clase política, señor Rajoy. Que se ha ganado a pulso su decadencia (esa misma de la que hablaba el juez Pedraz), con sus actos, sin dar ejemplo y sin cosechar prácticamente ningún caso paradigmático de que las cosas están yendo bien. Porque no están yendo bien. Políticos que no sé qué se les pasa por la cabeza cuando dicen que "las leyes están como las mujeres, para violarlas".

Percibo, no sé si justificadamente o no, que se está cultivando un germen de malestar que espero no arraigue en espiral de violencia. Que los jóvenes sigamos teniendo en nuestras mochilas libros y CV; y que no los sustituyamos por cócteles molotov. Puesto que la situación es insostenible, pero no sé cuánto más puede sostenerse la paciencia.

Necesitamos un plan, un plan de crecimiento. Una maldita luz, señor Rajoy. Un puto rayo de esperanza, y perdone mi lenguaje. Que los adultos más maduros que no encuentren trabajo, cuando acabe la crisis esperemos que lo hayan encontrado, porque para nosotros los jóvenes ya está perdido. Y lo creo firmemente. Es precariedad o paro, como escuché decir. Lamento profundamente mi pesimismo al decir y confirmar que, efectivamente, somos una generación perdida.

A veces, créame, me levanto más ilusionado, recordando los malditos consejos de los libros de auto-ayuda y demás vende-burras. Pero hoy no, fíjese usted. Hoy me ha tocado levantarme nuevamente triste, sin esperanza, al leer y recordar comentarios de amigos de promoción que tan mal lo están pasando. Mucho menos es la alegría si leo las noticias y ese "termómetro social" que es twitter. Los clichés que mis padres me decían, como "estudia si no quieres acabar como basurero", se han quedado en un "ojalá lo sea".

Yo no he vivido por encima de mis posibilidades, señor Rajoy. No lo considero así. ¿Cuáles eran éstas? Dudo mucho que pueda comprarme un piso en mi vida, que viviré de alquiler y que no podré tener muchos hijos porque será imposible mantenerlos. Sin embargo, no creo que mi camino repita la misma dirección que el equivocado que tomó  la generación de mis padres, que ve estupefacta como se marchan sus hijos al extranjero sin que puedan ofrecerles nada.   

Que pase el tiempo rápido, señor presidente. Eso es lo que pido. Que pase esta pesadilla pronto y que elabore un maldito plan, a poder ser alejado de casinos y hoteles. Y que encuentre las fuerzas necesarias para seguir luchando y sacarnos de ésta, pues a mí, como a muchos, se nos están acabando.

Será que me he levantado pesimista.

Un saludo, y suerte en las elecciones.

A.Barco.

ENCRIPTACIONES, LENGUAJE Y COMISIONES

Escrito por barcomoreno 24-09-2012 en General. Comentarios (1)

En la Segunda Guerra Mundial, los Aliados echaron mano de indios nativos navajos para encriptar los mensajes que sus tropas usaban en combate, con el fin de que los alemanes no pudieran descifrar el lenguaje y tomar ventaja en la contienda.

Desde los tiempos de J. Edgar Hoover (“Prefiero tener a Edgar dentro de la tienda meando hacia fuera, que fuera de la tienda meando hacia dentro”, definió lapidariamente el presidente Lyndon Johnson), el FBI ha evolucionado que es una barbaridad. Aunque los navajos siempre fueran una opción. Ahora, para que sepan ustedes, se dedica también a perseguir con ahínco los fraudes financieros. Es normal, está muy de moda y, además, ayuda a "humanizar" a la institución. Recientemente, después de duros meses de trabajo, consiguió descifrar el código que utilizaban algunos bancos villanos para manipular la compra de deuda municipal estadounidense. Según los investigadores federales, ante economistas de las universidades más prestigiosas, los bancos acusados “hablaban en código, como la mafia o los traficantes de droga” para acordar los precios, manipular las subastas y engañar a los ciudadanos. La agencia ha detenido a tres empleados del banco suizo UBS y otras 19 personas están sometidas a investigación. Aseguran que Bank of America y JP Morgan Chase también están en la pomada. El FBI debería publicar el código, para que los contribuyentes se hagan una idea de la imaginación desplegada por los empleados defraudadores para burlar la vigilancia de las autoridades financieras. Pero no lo ha hecho y, viendo el argot que usan los narcos y delincuentes, imagine usted la complejidad. Con el FBI no han podido.

Algo no cuadra. De todos es famoso la utilización de tecnicismos hipotecarios y lenguaje ilegible financiero para disfrazar condiciones y comisiones, pero ¿de verdad necesitan los bancos e intermediarios financieros un argot o lenguaje encriptado para ocultar sus intenciones? ¿El lenguaje bancario no es lo suficientemente críptico como para despistar a los agentes de la ley y el orden? Si se han inventado un idioma propio para acordar los precios y burlar el mercado, debe ser extremadamente difícil de descifrar. Como para que lo analicen los lingüistas del Instituto Tecnológico de Massachussetts o de Harvard. Imagínense ustedes con una persona normal de la calle.

En España es bien afamado el caso de las preferentes. Vendiendo este paquete bomba dinerario a personal analfabetamente financieras y sin posibilidades de contratar a un "traductor". Y eso que no están en euskera (también utilizado en la IIGM) ni en indio navajo, sino en la misma lengua de Cervantes. Puesto que el FBI ya ha conseguido lo más difícil y dispone de la decodificación del lenguaje metabancario, podría ayudar a los consumidores españoles a descifrar el contenido de contratos e hipotecas, la letra pequeña de los préstamos y la interpretación de las comisiones bancarias. Todas legales, por supuesto, pero enigmáticas. Los clientes llevan decenios intentándolo y no lo han conseguido. Habrá que ser del FBI para entenderlos.

¿Héroes o Villanos? El caso Sánchez Gordillo

Escrito por barcomoreno 23-08-2012 en General. Comentarios (2)

Está de moda. La cruzada de este señor, nos guste o no, está dando que hablar. Hoy estaba en Córdoba arropado por sus simpatizantes. Mañana seguirá su marcha hacia Jaén. El famoso alcalde de Marinaleda es aplaudido por la convicción de sus ideales y valupendiado por sus formas.

 

Esta entrada la he escrito motivado porque muchos amigos me han pedido mi opinión. Para presentarlo (si es que hacía falta), transcribo una pequeñísima biografía extraída del blog de mi amigo Carlos Valverde (tenéis el link a su derecha por si queréis visitarlo), que describe muy concretamente:

 

"Juan Manuel Sánchez Gordillo, actual alcalde de la utópica Marinaleda (y lleva en el cargo desde 1979, es el único que conocen en esta población desde que acabara el franquismo).

 

Sánchez Gordillo es miembro de Izquierda Unida (IU) y parlamentario por la misma en el Parlamento andaluz (encabezando la lista sevillana a la candidatura de las elecciones andaluzas, y negándose a pactar con el PSOE-A). No cobra sueldo por su alcaldía, y de los 3.100€ que se le asignan en el Parlamento dona 1.000€ a IU y a distintas ONG. En su pueblo, se puede acceder a una vivienda desde 15€/mes, afirma que existe un pleno empleo gracias a una cooperativa agraria local, y todas las decisiones se adoptan mediante asambleas. Además, últimamente ha pedido que todos los supermercados donen los alimentos que estén a punto de caducar a la organización Cáritas Diocesana. Fuera o no éste nuestro héroe, desde luego el hombre apunta maneras."

 
Yo creo que la práctica totalidad de españoles han terminado por conocer a este hombre de firmes principios. Del lado más comunista de IU, su protagonismo mediático ha venido sobre todo por los casos ilícitos de asaltos a supermercados para dárselo a los bancos de alimentos que, intuyo, la práctica totalidad de españoles desaprueba. Al menos en su forma, su método. Otra cosa es que podamos estar de acuerdo en su transfondo. Yo aquí amigos, seré breve y poco original. Hay otras maneras de luchar por la causa, efectivamente. Pero comparto parte de su argumentario de la injusticia, el reparto desigual y los beneficios -más allá de los económicos- de los más poderosos. Es decir, que no tengo, lamentándolo mucho, nada nuevo que aportarle. Otra cosa también son sus soluciones a los problemas. Tampoco entraré en materia. 
 
Lo que sí puedo hacer es valorar otro asunto que, a colación del anterior, también se ha venido discutiendo. Se ha comparado a Sánchez Gordillo con un Robin Hood. Ese héroe inglés medieval que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Yo no lo veo así, sinceramente. Yo creo que Gordillo se asemeja más a un héroe como Batman. Le explico el por qué.
 
Para los que conocemos algo más profundamente la vida del hombre murciélago que el resto de los mortales, sobre todo más allá del monumento mediático-mesiánico que es esa trilogía fílmica de Christopher Nolan, siempre hemos identificado la figura de Batman como un símbolo. La Bat-señal es el mayor exponente de ello. Que no tenga súper-poderes, otro.
 
Él siempre fue el héroe de Gotham y convirtió su lucha contra el crimen y la injusticia para defender a su pueblo. Nunca quiso vengar la muerte de sus padres, si no ayudar a los habitantes de una moderna ciudad. Esa con la que tanta conexión tenía: la que le dio sus riquezas y volvió a quitárselas. Lo ganó todo por ella, y lo perdió todo también por ella. Enfrentándose al miedo con el propio miedo, consigue derrotar a lo que los ciudadanos temen y les oprime. La corrupción, la cleptocracia, la falta de valores, la pérdida de la dignidad, el abuso político, el contrabando, la unión de poderes, etc. Batman les da la libertad, el empujón necesario para levantarse, manifestarse y reaccionar. Ahí es donde reside el heroismo del alter-ego de Bruce Wayne. El hilo de esperanza que aparece en la noche, con la luz de su señal reflejado en las nubes de Gotham. Una sociedad egoísta que estaba adormilada y se auto-protege como mejor puede, pero que resurge del aletargamiento con ideales cívicos y democráticos. Un ejemplo de esto es la escena de los dos ferrys de "El Caballero oscuro".
 
 
Pero Batman es, nos guste o no, un justiciero. Como lo es, nos guste o no, Sánchez Gordillo. En su cruzada por unos firmes ideales, Sánchez Gordillo es ese tipo de símbolo que necesita el pueblo para despertarse. No a asaltar supermercados ni a tomar bancos. Si no a reaccionar ante el abuso de poder, a no esperar a ese "que lo solucionen otros" tan español. Se le persigue por sus actos, pero no por sus ideales.
 
Tendrá amigos y enemigos, por supuesto. Como los tuvo Batman, que parte de la población no estaba con él. E incluso será perseguido por la policía, como ya lo fue también el hombre murciélago. Pero seguirá siendo ejemplo de "querer cambiar las cosas". Más intenso, si. Aunque más paradigmático.
 
 
"Como hombre, soy de carne y hueso, pueden ignorarme o destruirme, pero como símbolo puedo ser incorruptible."
Bruce Wayne. Extraído de Batman Begins, 2005. Christopher Nolan.
 
 

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DEL DOMINIO DE LA SOMBRA

Escrito por barcomoreno 06-08-2012 en General. Comentarios (1)

Tan sobrecogedor y maléfico título, propio más bien de una novela de fantasía que de un blog de este tipo, escondo una profunda (aunque sin excesos) reflexión en una toalla de playa bajo las faldas de una sombrilla.

 

Así que no debe asustarse. Lo que va a leer a continuación es fruto del aburrimiento y la mera observación de un fin de semana en aguas mediterráneas.

 

Verá, todo comienza con mi aprensión a la sombra. O, más bien, a no poder estar más de tres minutos expuesto al caluroso sol del verano. Todo lo contrario que mi novia, que es capaz de aguantar horas y horas con la adecuada protección y una mínima capa de AfterSun  a la noche. De esa incomodidad de los rayos de sol nace mi obsesión de la sombra. No puedo ir a la playa sin tener garantías de que la sombrilla es la adecuada y de que mi sitio está reservado bajo ella.

 

Cuando llego a la playa determino una adecuada ubicación, estudio la dirección del sol, su posición y su altura y coloco la toalla en su alineación correcta, pretendiendo las menores correcciones posibles. Si hay viento, observo con atención el ángulo adecuado con respecto a la arena y la resistencia del palo y las varillas.

 

Me unto de crema en abundancia, una vez que me he colocado, y no me privo de la comodidad de una silla. Mucho menos de una buena lectura. Cuando la vista se me cansa o, sencillamente, tras un chapuzón, me pongo a mirar esas escenas curiosas que la playa te ofrece: el matrimonio mayor que discute, los niños que no dejan descansar a sus padres y a sus vecinos, conversaciones de adolescentes absurdas, etc.

 

Es en esto cuando en este fin de semana me he fijado con atención en los innumerables accesorios de playa que existen, fruto más si cabe de una experiencia de usuario brutal e ingenio que de otra cosa. En empresariales, la experiencia de usuario es la interacción de las personas con el producto o servicio, cuyo resultado es la mejora continua del uso o disfrute del mismo. He observado, en este experimento visual, un mini-reposa-cabezas con toldo, lonas para sombrillas que evitan el viento, mesas desplegables con sillas y sombrillas con quita-vientos profesionales. Es curioso como, sobretodo nuestros mayores, tienen innumerables artefactos que hacen más fácil la estancia en la playa (como mesas enormes y grandes neveras, con cubiertos y hasta manteles), que los menos trabajosos jóvenes que sólo disponen de una mísera toalla y van al chiringuito a comer. Mención aparte merecen las familias con toldos tan grandes que debían necesitar un Permiso de Obra en la playa para su construcción.

 

Es en estos toldos donde el dominio de la sombra es total: siempre se protegen del sol. Esto es debido a sus dimensiones. Evidentemente el montaje debe ser complicado, además de que requiere de una buena ubicación, pero siempre están bajo el amparo de ese toldo enorme. Los miraba con envidia. Más aún cuando se aproximaba la tarde y el resto de mi expedición (mi novia y una pareja amiga), se cansaban del extenuante sol y luchaban por un hueco en la sombra ("mi" sombra), que cada vez estaba más cotizada.

 

También había sombrillas de dimensiones "extras", con varillas que sobrepasaban holgadamente el metro de longitud, y las tiendas de campaña en sustitución de ese paraguas de playa. Gente que, indudablemente, ha decidido hacer de su rato en la playa una estancia agradable y cómoda, basada sin duda en la experiencia de usuario de la que ya hemos hablado más que en el ingenio si cabe. Ese que sale a relucir cuando el sol te sobra y necesitas, como si de la vida te fuese en ello, una sombra en la que refugiarte.  

 

 

DEL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

Escrito por barcomoreno 26-07-2012 en General. Comentarios (3)

"Para enfrentarse al temor ha de convertirse en el temor.

Dígame señor Wayne, ¿de qué tiene miedo?"

Extracto de la película, Batman Begins (Christopher Nolan, 2005)

 

Cuando hablo con oradores iniciados siempre logro sacarles que lo que más les echa para atrás al hablar en público es el miedo.

El miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, incluido por supuesto el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Está relacionado con la ansiedad, el desconocimiento y la incertidumbre.

Sigmund Freud estudió el miedo. En su "teoría del miedo", el psicoanalista más famoso de todos los tiempos, concluye que el miedo existente corresponde a un conflicto básico inconsciente y no resuelto. En el caso de Batman, murciélagos. En el caso de los oradores, al ridículo.

 El temor al ridículo es una experiencia frecuente en la vida de muchas personas. Frente a esta sensación nos quedamos paralizados, nos ruborizamos, tratamos de disimularlo y en ocasiones hasta hacemos cosas más ridículas para evitarlo. El temor a que los demás nos juzguen mal, se burlen de nosotros o nos tomen por tontos, no sólo resulta infundado, ya que la mayoría de las veces sólo está en nuestra mente, sino que además puede limitar seriamente nuestra existencia y paralizar lo mejor de nosotros: lo que surge naturalmente de nuestro interior.

Esta actitud infantil sólo perjudica. Quien teme al ridículo o a quedar mal ante los ojos ajenos y por ello renuncia a menudo a ser fiel a sí mismo y a las iniciativas que le vienen a la mente o surgen del corazón, suele observar con amargura cómo muchas de las ideas, palabras o acciones que se abstiene de exponer a los demás, son manifestadas por otras personas generando el beneplácito de quienes los escuchan. ¿Quiere quitarse el miedo a hablar en público? Pues hable en público. Siempre pregunto: ¿Cómo se quita el miedo a las montañas rusas? "Subiéndose en ellas", me responden todos. Pues es lo mismo. Sea voluntario, levante la mano cuando haya que hacer ejercicios, afronte su temor y sea usted mismo. Al principio lo hará mal, se verá ridículo y pensará: "¿cómo he podido hacer esto?".

Una vez quedé con mis amigos para echarnos unas risas viendo nuestros vídeos de comunión en cintas VHS. Imagine nuestras reacciones al vernos en la pantalla. Ahora sigo viéndome, y aún tengo cosas que mejorar. Pero conseguí lo que por aquel entonces ni se me pasaba por la cabeza: afrontar mi miedo.

¿Se atreve?