La Fragata Negra

El carpintero que se hizo arqueólogo y contrabandista espacial

Ya no quedan personajes como él. Cuando, tras casi dos décadas lo dábamos por retirado, desempolva el sombrero y saca brillo al látigo para estrenar en el cine su cuarta, y tal vez última, aventura.

Tengo puesto el tono con la musiquilla en el móvil. Me sonó en el bus, y dos hombres que estaban a mi derecha comenzaron a tararearla. ¡Si es que no falla!

Indiana Jones vuelve a los cines con su cuarta entrega la semana que viene. El reino de la Calavera de Cristal es un guiño al cine de aventuras de los ochenta, para Harrison Ford, el género que más le gusta. A sus 65 años, él y su alter ego vuelven a meterse en la piel del arqueólogo que en sus ratos libres busca reliquias. Quién le iba a decir a este carpintero americano que seria protagonista de dos de las sagas más importantes de la historia del cine: Star Wars e Indiana Jones, y que a su vez lideraría el cartel de películas tan dispares como El Fugitivo, A propósito de Henry o Blade Runner.

Diecinueve años han pasado desde su última cruzada (que lleva, sumando todas, siete Óscars, entre ellos, mejor banda sonora para el MAESTRO Williams), y eso pasa factura. El actor ha tenido que echar tres horitas diarias en el gimnasio, y una dieta a base de proteínas que hizo temblar a su agente de seguros.

Ambientado en la década de 1950, Jones conoce a Mutt, un joven rebelde que le propone un trato: si le ayuda a resolver un asunto personal, le facilitará un descubrimiento muy espectacular de hace quinientos años: la calavera de cristal de Akator, una reliquia azteca con poderes sobrenaturales. Viajan a Perú, pero varios agentes soviéticos (entre ellos una irreconocible Cate Blanchett) quieren hacerse también con la calavera, y ahí surgirá el conflicto (típico argumento del doctor Jones).

Antena 3 se ha hecho con los derechos de completar la tetralogía en 2010 y, de momento, tendremos que conformarnos en la pequeña pantalla con la trilogía que ofrece dicha cadena. Esperemos que los abusivos cortes de publicidad no abusen y en lugar de ver entre los anuncios algo de película, que sea al revés.  Por cierto que en este tema la Unión Europea ha tomado cartas en el asunto  y ha dado un tirón de orejas a las cadenas íberas: les ha prohibido dar más de 12 minutos de anuncios por hora emitida, bajo imposición de multa. Veremos si dicha multa supera en cuantía a la amortización de tres anuncios, porque si no, poco cambio habrá. Así, el cine no se disfruta. El baño o recoger la mesa seguirán siendo nuestro refugio, y si no, siempre queda el zapping. También van a ofrecer durante toda la semana episodios de los Simpsons que tienen al menos una secuencia calcada a alguna de las tres películas emitidas hasta la fecha (estad atentos, hay un montón de ellas).

Pero a pesar de las disparidades, os recomiendo que no os perdáis esos tres filmes en estos días y que vayáis a ver el cuarto en cuanto podáis, que seguro merece la pena. No sabremos si habrá un “Indy 5”, pero si lo hay, que no tengamos que esperar otros 20 años más, señor Spielberg.   De todas formas, muchas gracias por hacernos disfrutar.

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